Nada salio como yo pensaba , aunque cumpla todos los requisitos, la única respuesta del calvo gruñón fue un
NO, así de rotundo.
Tantos años de estudio y preparación,¿ para qué ?.
Ser periodista era lo que siempre había soñado, después de ser abogada, claro.
Nunca cambié de esas dos, siempre fui directa a lo que quería y hasta no tenerlo no me quedaba tranquila.
¿Y crees que me voy a quedar ahora así?, ¿ sin hacer nada ? Y mi respuesta es otro NO rotundo.
Porque es
mi sueño y ¡ lo voy a cumplir !.Oh sí, me temo que ese calvo se tendrá que tomar un
All Bran y escabullirse demasiado como para librarse de esta
rubia desesperada ;).
No sé quién o qué fue lo que me hizo obsesionarme con el periódico, con las revistas, con la
moda ♥.
Bueno, creo que desde hace mucho tiempo he sido de las que desean redactar para un gran periódico como el
New Yorker, o una revista como
Cosmopolitan, todo un privilegio, ¿ no crees ? .Por eso, un dia me pregunté, ¿ por qué no?,¿por qué no intentarlo?.
Y así comenzó todo, con un deseo más que cumplir y todo un camino [ con muchos baches, he de decirlo ] por delante.
No me iba a quedar con las manos cruzadas, eso lo tenía más que claro.Salí algo decepcionada, pero con la cabeza muy alta de su despacho y me dirijí al
Starbucks más cercano.
Me relajé con un frappé de
chocolate, mi preferido, y comencé a plantearme la idea de cómo lograr tener ese puesto.Y después de un largo rato, se encendió en mi cabeza una
luz de esperanza e inteligencia.
Cuando salí del ahí, me fui directa a mi piso, estaba en el centro de
Manhattan, no muy lejos, asique decidí cojer el metro.
Debo decir que me arrepiento de haberme subido, hacía pocos meses que estaba viviendo allí y aún no me acostumbraba a ese sistema de transporte,no solo por lo incómodo que era ir apretujada entre miles de extraños bajo tierra, sino que iba tan rápido que llegaba a marearme.
Llegué a mi parada, bajé como pude, intentando no vomitar y caminar sin hacer zig zag, era la nueva del barrio y eso era más que suficiente como para que encima piensen que soy una alcohólica.
Subí las escaleras del edificio aún en tacones, pero cuando pasé de la puerta de casa no dudé un segundo más en quitármelos y quedarme descalza sobre la moqueta de
leopardo que había puesto la semana anterior,que por sierto,
me encantaba.
(...)
Si quieres ver más sobre la
rubia desesperada pincha
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